Gracias a Twitter, la semana pasada descubrí la existencia de #HackForGood, un evento centrado en
la innovación social, que en esta tercera edición pretende reunir a más de 600
desarrolladores en nueve ciudades españolas con una misión muy especial: hackear
nuestra cotidianidad de la mano de la tecnología con el único fin de de lograr
entornos más sociales, fáciles, eficaces y amigables.
Me llama la atención como
el término hackathon, derivado los vocablos hack y maratón, se ha apoderado de
los discursos y agendas de todos los que militan en las vanguardias, ya sean
educativas, culturales, sociales o políticas. Hasta los cubanos de Miami
organizaron el año pasado un hackathon para promover el acercamiento entre los
exiliados y los que permanecen en la isla.
Tenía curiosidad por
conocer de primera mano en qué consistía un evento de estas características y hace poco
más de un mes participé en uno que organizó el espacio de formación y coworking
http://www.utopicus.es/es. Se llamaba Eduhackatón y estuvo prologado por
Juan Freire, autor del decálogo del ciudadano hacker. Inspirado por la ética
hacker que defiende el filósofo finlandés Pekka Himanen, Freire nos trasladó en
su intervención que el mundo, además de con tecnología, también se puede hackear
con pasión y entusiasmo. La experiencia fue enriquecedora e interesante. El
reto planteado consistía en implicar a la comunidad educativa en el descubrimiento
de la potencialidad de los niños. La jornada empezó a las 9,30 horas de un
sábado y terminó sobre las 20,00 horas. Se
formaron tres equipos. Cada uno de ellos elaboró una propuesta, que al final del
día tenía que ser sometida al veredicto de un jurado. La idea ganadora fue una
aplicación en la que los niños iban descubriendo, mediante juegos, lo que les
gustaba y hacia felices. Por formar parte del equipo ganador, tengo la suerte
de poder apuntarme de manera gratuita a uno de los Labs de http://teamlabs.es/. Os
contaré la experiencia cuando lo haga.
El primero en hablar de la
ética hacker fue el escritor y periodista Stevan Levy http://www.stevenlevy.com/, quien ha dedicado buena parte de su vida a
escribir sobre los efectos del uso de las tecnologías en las personas. Lo hizo
con un libro que publicó en 1984 bajo el título “Hackers, los héroes de la
revolución de las computadoras”. El finlandés Himanen lo hizo veinte años más
tarde.
Como muchas de las
tendencias y movimientos sociales actuales, la cultura hacker tiene su origen
en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). A principios de los años sesenta, los
miembros del club de modelaje de trenes del MIT, el Tech Model Railroad Club
(TMCR), empezaron a trastear con la primera computadora fabricada en serie, la
PDP-1, con el afán de mejorar el control de los trenes. El ordenador había sido
comprado por el MIT para otros fines, pero ellos lo convirtieron en su juguete
favorito. Desde entonces, la PDP-1 se ha convertido en uno de los fetiches de
la cultura hacker.
El espíritu inquieto de
aquellos hackers convirtió la PDP-1 en una caja de música. Lograron desarrollar
un software compatible con las notas de Mozart.
Desde entonces, hackear no significa violar la seguridad de un sistema informático. Significa investigar, explorar, innovar y usar el conocimiento para crear cosas más interesantes con el fin de que otros las reutilicen y las mejoren. La característica principal de la cultura hacker es que garantiza el acceso a las herramientas y al conocimiento que se utiliza para construir todas las cosas que resultan beneficiosas y útiles para la sociedad.
Desde entonces, hackear no significa violar la seguridad de un sistema informático. Significa investigar, explorar, innovar y usar el conocimiento para crear cosas más interesantes con el fin de que otros las reutilicen y las mejoren. La característica principal de la cultura hacker es que garantiza el acceso a las herramientas y al conocimiento que se utiliza para construir todas las cosas que resultan beneficiosas y útiles para la sociedad.
Inspirado en esta cultura
hacker, el hackathon #HackForGood que empieza este jueves de manera simultánea
en Madrid, Málaga, Murcia, Las Palmas de Gran Canaria, Salamanca, Sevilla,
Valencia, Valladolid y Vigo, está centrado
en la innovación social y pretende desarrollar nuevas ideas, servicios o
aplicaciones que ayuden a resolver problemas sociales o necesidades existentes.
Según explican sus
organizadores en la propia web del evento,
http://hackforgood.net,
estas acciones se llevarán a cabo creando
nuevas comunidades y desarrollando colaboraciones entre instituciones públicas,
privadas y tercer sector. En esta tercera edición los retos se enmarcan en asuntos
relacionados con comercio, cultura, turismo, economía colaborativa, energía y
empresas, movilidad urbana y en tecnología e internet de las cosas.
El desarrollo de las aplicaciones
podrá ejecutarse de manera individual o por equipos multidisciplinares. Las
mejores ideas, además de llevarse a cabo durante los tres días que dura el
evento, se verán recompensadas con diferentes premios (http://hackforgood.net/premios/), que se fallarán el sábado, 18. El jurado valorará el impacto, la importancia del
problema solucionado, la creatividad, la innovación y la facilidad y bajo coste
de despliegue y adaptación al ecosistema de dispositivos móviles.
En el equipo organizador
participan Fabián García, @fabianGPastor, https://www.openfuture.org/; Víctor Sánchez, @VictorSanchez, http://www.mashme.tv/; Juan Quemada, @Jquemada, http://www.dit.upm.es/~quemada/index1.html y Enrique Quintas, @Hazloposible, http://hazloposible.org/wp/enrique-quintas/

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